La Agricultura

El domingo 18 , está calendarizado oficialmente como el Día del Agricultor Paraguayo, según un decreto que postergó esta popular y ancestral fiesta celebrada desde la época de la colonia, cada 15 de mayo, en honor a San Isidro Labrador. De esta manera no coincide con las fechas patrias y el día de la madre.

El agricultor paraguayo necesita mayor asistencia técnica con el fin de ponerse al día con los adelantos modernos que registra el mundo y que permiten no solamente aumentar los rendimientos de los cultivos, sino que también mejoran la calidad de los productos.

Pero la capacitación no debe ser solamente para saber producir, sino por sobre todo, para saber qué producir y cómo vender, porque muchos productores se desaniman y desalientan a otros cuando cultivan un rubro, logran excelentes rendimientos, pero los precios obtenidos por ellos son bajos. En ese sentido, un gran adelanto constituye la creación de ferias agropecuarias a nivel de distintas localidades del país, tratando de imitar lo que es el Agroshopping, donde los mismos productores comercializan sus cosechas, evitando la intermediación, en beneficio de la economía del agricultor y del consumidor.

La capacitación es una de las vías del mejoramiento de los cultivos y de la forma de vida.

Esta capacitación debe basarse en la aptitud propia del aprendizaje y del ingenio del campesino, virtudes demostradas durante la guerra del Chaco, que los jóvenes técnicos instructores no deben desconocer.

Recursos naturales

La necesidad de corregir el mal uso de la tierra y la destrucción de los recursos naturales es uno de los planteamientos que se deben corregir para disminuir la migración campesina hacia las ciudades. Debe tenerse en cuenta la situación del suelo después de la cosecha, porque de lo contrario convertiremos toda la tierra en un desierto, e igualmente contaminaríamos el agua y el aire.

El sistema de la siembra directa se propone, a los grandes y a los pequeños productores, como un método eficaz para aumentar la producción y mejorar la productividad de los suelos.

Autosustento

Una buena tradición campesina es la producción de alimentos para el consumo propio y su conservación. Los alimentos tradicionales que mantuvieron al campesino fueron principalmente el maíz, el maní, el poroto, la mandioca, la batata, la caña de azúcar, entre otros; y frutas como la naranja, la mandarina, los mamones y, más recientemente, el mango.

La pérdida de los conocimientos que caracterizaban a la familia rural sobre las comodidades para guardar los alimentos, como un galpón apropiado para los percheles, bateas, tambores de madera hueca, pelotas grandes de cuero o un horcón alto con horqueta para el maíz en sartas, están teniendo malas consecuencias, especialmente porque el productor vende sus productos y luego los vuelve a comprar, pero más caros.

Los extensionistas deberán esforzarse para revalorizar esas buenas costumbres de producir y guardar los alimentos y también motivar para la producción de rubros de renta.

Es innegable la necesidad de rutas de todo tiempo, para que el agricultor pueda transportar sus cosechas hasta los mercados tradicionales. Así, se necesita mejorar las rutas que van a San Pedro, Curuguaty; completar la Transchaco, la Picada 500 y, por sobre todo, mantener en buen estado las que ya están asfaltadas.